Me provocas muuuuuchas cosas. Yo le llamo “canciones” 

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En medio de una batalla más nos encontramos mi corazón y yo…

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Aguanta corazón, que apenas estoy aprendiendo a cuidarte…

No es fácil llevarte, tú tan frágil, por un camino lleno de baches y piedras pero confiada estoy que pronto estaras caminando sobre tierra firme y con más fuerza que te hará resistente a cualquier ataque.

Aguanta corazón, que son mandatos de Dios.

Aguanta corazón que prometí cuidarte y protegerte de aquellas voces golpeadas que reciben mis oídos. Tan tercos oídos que se empeñan a recibir cualquier basura, Prometí cuidarte de todo y de todos. No lo olvides.

Los sentidos del cuerpo son los que más nos traicionan corazón. Nos asustan oyendo lo que no deberíamos. Nuestra mente intentando amarrarnos a la depresión tirándanos y aférrandonos a una cama. Hagámos de cuenta que son huracanes que sólo llegan de paso ensañándose en derribar hasta tus más firmes cimientos.
¿Porqué le temes a cualquier viento? ¿acaso has olvidado los años de trabajo empleados en construirlos con el mejor material nunca antes derribado?: AMOR y HUMILDAD.

Aguanta Corazón,apenas estoy aprendiendo a cuidarte. Tú me cuidas y yo cuido de ti.

Estamos tomados de la mano en este camino sabiendo que ni tu ni yo nos elegimos. No me atormentes, sé que debo sanarte. En algunas batallas por llegar lejos te dejaré sólo y al frente de cada una de las batallas en la q t encuentres, no estaré contigo pero nunca estarás sólo.

¿Qué esperar de alguien con manos vacias?

Nadie debería espera nada de nadie, mas que obligatoriamente de sí mismo.
Pareciera que es una necesidad fisiológica del ser humano el empeñarse, ciega y obligatoriamente, esperar parte o casi todo de los demás sin preguntarnos a nosotros mismos si alguien más espera algo de nosotros.

En nuestra época, hemos sido mal orientados, por no decir mal educados, a saber escuchar, cuando pedir, cuando exigir y más que nada a saber dar sin recibir.

Alguna vez leí el libro “Los cuatro Acuerdos” el cual hace referencia a la sabiduría tolteca. Estos 4 acuerdos son:
“sé impecable con tus palabras”, “no  te tomes nada personal”, “no adivines ni supongas” y  “da siempre tu máximo”; el que más se me quedó grabado fué  “No adivines ni supongas”.
Bastantes de mis conocidos lo leyeron y hasta parecía que un tiempo se puso muy de moda este libro, así que me decidí a leerlo y a ponerlo en práctica sólo para saber si la “tal” sabiduría tolteca funcionaba o no y si hacía algún tipo de efecto que produjera el tan esperado cambio positivo en mi vida que había anhelado.
Y ¿Cual fué mi sorpresa? Que poner en práctica el no esperar nada de nadie y tampoco el suponer, te trae grandes satisfacciones, te llevas grandes sorpresas, empiezas a reforzar tus relaciones interpersonales y por supuesto eres más feliz.

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¿Qué esperar de alguien con manos vacías?
Muchas veces espere de alguien quien sólo tenia NADA bueno que ofrecer.
Me volví una mujer insegura, tímida, meláncolica y lo peor de todo es que fui muy infeliz.
Gracias a mi ex novio ahora soy lo que soy y estoy donde estoy, por qué él para mí fue un maestro, pues aprendí  que puede haber mucha gente viviendo con máscaras, que una persona viviendo en la espera de la respuesta de el otro y en la espera de un cariño recíproco, se puede ir la vida entera y se puede ser muy infeliz.
Otra gran lección y que le agradezco infinitamente, es que ahora sé perfectamente lo que no quiero en mi vida y el tipo de personas que no quiero que sean parte de ella.
Afortunadamente yo me tope con esta persona y digo afortunadamente porque entendí que el no esperar nada de nadie pero sí TODO de tí mismo te cambia la vida, te hace más fuerte, te vuelves una persona ambiciosa de exitos y de logros personales como profesionales y te alimenta el orgullo cuando cruzas cada meta que te hayas propuesto.

Esperar TODO de tí, claro que es incómodo, te hace salir de tu zona de confort pues te enfrentas con grandes baches, muros, charcos que debes romper y cruzar, pero la satisfacción personal es el mejor sabor que yo hasta ahora a mis 25 años he probado.

¿Qué esperar de alguien con manos vacías?
Tan sólo me queda aconsejarles, no esperen nada de nadie, ni bueno ni malo.. puede que te topes con alguien que no tenga nada bueno que ofrecer, nada malo que aprender y se te vaya la valiosa y hermosa vida esperando.

Sólo uno es perfecto y no es el hombre.
Pero sí depositen toda su confianza en sí mismos y esperen TODO y vayan ciegamente por sus sueños.

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